Dos herejías sabáticas: César Tiempo y Francisco Ramos Mejía  - Por Gabriel Muro

Revista Espectros / Año 10 – Número 11 / Ensayo

Dos herejías sabáticas: César Tiempo y Francisco Ramos Mejía

Por Gabriel Muro

 

RESUMEN: Si la institución moderna del fin de semana es una secularización del calendario judeo-cristiano, la pregunta por el tiempo libre, por su estado presente y por su porvenir, requiere revisar la densa trama de sentidos que, en su distancia y cercanía, tanto el sábado judío como el domingo cristiano traen desde el pasado. Pero a menudo se olvida que el shabat no fue solamente un día de descanso laboral, sino que también conllevaba un significado mesiánico: el sábado judío anticipa al mundo venidero, que, en más de una ocasión, fue llamado sábado eterno. Por eso, la pregunta por el tiempo libre reenvía a la preocupación por el apocalipsis. Si, al decir de Gershom Scholem, la diferencia fundamental entre judaísmo y cristianismo pasa por el modo en que cada una de estas religiones abordó la problemática mesiánica, sábado y domingo ya no forman parte de un mismo fin de semana. No obstante, a lo largo de esta indagación recordaremos que ninguna de estas dos religiones ha conformado bloques homogéneos y que, entre algunas de sus facciones internas, sobre todo las herejes, se han desarrollado pasadizos subterráneos que las comunican entre sí. Nos detendremos entonces en dos herejes argentinos: un escritor y poeta, César Tiempo, en cuyo nombre ya refulge el anhelo del tiempo final, y un estanciero y predicador, Francisco Ramos Mejía, responsable de haber puesto a prueba una nueva religión milenarista durante los primeros años de la independencia argentina. Un hereje judío y un hereje cristiano, vinculados entre sí por el énfasis especial que depositaron tanto en el sábado como en el fin de los tiempos.

 

Dos herejías sabáticas: César Tiempo y Francisco Ramos Mejía  - Por Gabriel Muro

 

 

 

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